Los golpes de calor se pueden prevenir mediante recomendaciones que mantengan una buena hidratación y una temperatura corporal baja y fresca.

Con el buen tiempo del verano, también llegan las altas temperaturas y los episodios de golpe de calor en ancianos.

El cuerpo se encuentra habitualmente entre los 36 y 37 grados centígrados, pero puede darse el caso de que se incremente muy rápidamente, pudiendo alcanzar o sobrepasar los 40. Quien trabaja al aire libre, los niños y las personas mayores son más propensos a experimentar un famoso golpe de calor. 

¿QUÉ ES UN GOLPE DE CALOR?

Se trata de un shock térmico en el cual el cuerpo se calienta demasiado, ya sea por exponerse al sol (insolación), por actividad física o por aumento de la temperatura ambiental. Generalmente nuestro organismo tiene mecanismos naturales para refrescarse, como el sudor. Cuando el ambiente es muy caluroso, la sudoración se ralentiza y, si la hidratación no es suficiente, los mecanismos que regulan la temperatura corporal pueden fallar, ocasionando que algunos órganos internos puedan funcionar mal y se originen los síntomas propios de estas situaciones.

Un golpe de calor en ancianos puede tener mayor relevancia, porque el cuerpo de una persona mayor ya no responde de la misma forma debido a su desgaste natural, las dolencias que puedan padecer o una reacción a destiempo.

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